Cuando la literalidad calmada del objeto fotografiado, aparentemente reconocible, perturba sutilmente los límites visuales y del entendimiento del observador, agitando la duda ante lo que parece una escena normal, es cuando (y justamente en ese instante) “se hace la luz” que nos muestra la verdad. Una verdad que activa, como la palanca de un engranaje, la desarticulación de códigos por los que se compone dicha imagen.

Como el ilusionista, el artista nos enseña un engaño con tintes de verdad. Siendo la luz, parte fundamental de este trabajo y principal interés para un artista convertido en constructor de pequeños espacios en los que el juego y la experimentación más inocente diseñan composiciones donde simples objetos comparten el espacio abrazándose a un continuo diálogo con la luz.

Parte del interés de estas composiciones radica también en una mezcla que comienza en un proceso puramente analógico para dar lugar a una imagen digital, patente tanto en el proceso de trabajo como en el resultado visual final.

Espacios y composiciones, dioramas y objetos reales, conviven con luces que se moldean y nacen de ellas. En una producción donde la luz artesanal y real, se filtra como sombra chinesca bajo la batuta digital, esculpiendo formas lumínicas que posibilitan la toma directa, donde todo aquello que captura la cámara es cuanto muestra el espacio real.

Todo para dar vida a fotografías donde lo pequeño y cotidiano se engrandece con la estética de una Polaroid, ahora rígida, brillante y contemporánea.
La fotografía como engaño y verdad.

Carlos Mozas

La Paradoja de Kempel
5. 2017 Impresión digital siliconada en metacrilato. 125x150 cm.
La Paradoja de Kempel
4. 2017 Impresión digital siliconada en metacrilato. 75x90 cm.
La Paradoja de Kempel
6. 2017 Impresión digital siliconada en metacrilato. 125x150 cm.